San
Miguel, 11 de noviembre de 2003.
Ref./
Presentar propuesta s/
Sr. Presidente de la
República Argentina
Dr.
Néstor Kirchner
Casa de Gobierno
De nuestra
mayor consideración:
En
oportunidad del encuentro que los Obispos de las Diócesis que integran la Región
Pastoral Patagonia-Comahue tuvimos con los Delegados de Pastoral Social de las
mismas, en la ciudad de Viedma, los pasados días 16 y 17 de setiembre,
analizamos diversas inquietudes concernientes a la situación social que se vive
en nuestra querida región, y que no es ajena a la experimentada en otros puntos
del País.
Vimos
que la implementación durante largo tiempo de políticas económicas de neto
corte neoliberal llevaron a los hogares argentinos a condiciones de pobreza y
marginación nunca vistos anteriormente, condiciones que fundamentalmente
golpean a millones de niños y ponen en riesgo sus personas y calidad de vida.
Esta cruda realidad, y la necesidad de empezar a enfrentar la pobreza con
medidas concretas que hagan creíbles y perdurables los nuevos aires que se
perciben, fueron parte del análisis de esos días y nos hizo pensar que si
partiéramos del derecho que los niños tienen a la alimentación, educación,
salud y una vida digna en general, se iría superando ese doloroso e injusto
presente, y se iría preparando, a la vez, un futuro mejor para ellos y para
nuestra República.
En
estos días, los Obispos de la mencionada Región Pastoral que estamos
participando de la 86 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina en
la ciudad de San Miguel, como fruto de aquel encuentro de Viedma, hemos visto
conveniente dirigirle a Ud., Sr. Presidente, esta carta con la propuesta que con
sencillez y sincera vocación de servicio ponemos a su digna consideración.
Creemos que sería sumamente oportuno y posible
implementar un salario familiar propio de los hijos, desligado del trabajo de
sus padres, en particular para aquellos niños con padres desocupados. También
pensamos que este salario debería ser suficiente como para conseguir la
finalidad deseada: el bien de nuestros niños. En definitiva, deseamos ¡que los
niños no pierdan el derecho al salarlo familiar porque sus padres perdieron el
trabajo!
Sabemos
que deberán estudiarse aspectos económicos, legales y de factibilidad para
llevar a la práctica la idea, pero nuestra experiencia pastoral nos hace estar
convencidos de que es perfectamente viable y que, de implementarse, puede llevar
un verdadero alivio a millones de nuestros hermanos más pobres y a sus
familias.
Confiando
en que Ud., Sr. Presidente, sabrá interpretar el verdadero espíritu de nuestra
iniciativa, nos despedimos cordialmente, asegurándole nuestras oraciones para
el éxito de la importante gestión que le confiara el pueblo argentino.
Firman:
Mons.
Néstor Hugo Navarro
Obispo del Alto Valle del Río Negro
Mons.
José Pedro Pozzi sdb
Obispo Emérito del Alto Valle
Mons.
Pedro Luis Ronchino sdb
Obispo de Comodoro Rivadavia
Mons.
Marcelo Melani sdb
Obispo de Neuquén
Mons.
Alejandro Antonio Buccolini sdb
Obispo de Río Gallegos
Mons.
Fernando Maletti
Obispo de S. Carlos de Bariloche
Mons.
Esteban Laxague sdb
Obispo de Viedma