Conclusiones sobre la Realidad Social y Eclesial de nuestra Diócesis (2001-2007)
El siguiente es un uno de los trabajos en grupo de la parroquia inmaculada concepción de Bariloche acerca del resumen de los encuentros diocesanos desde 2000 a 2007, donde se trató el tema de la realidad social y la realidad eclesial en nuestra diócesis.
Nuestra Realidad Social:
Quedan bolsones de desempleados y marginados, especialmente en los barrios 2 de abril, Unión, y otros barrios cercanos, debido a falta de capacitación y a antecedentes penales. Las comunidades en general no saben bien cómo responder a este problema. La inseguridad en los barrios del alto por ej: crea grandes divisiones, entre los que quieren la policía y los que la odian.
La brecha es cada vez mayor entre los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres
Sigue el clientelismo y la
politiquería de confrontación (las alianzas se combaten no por propuestas
positivas, sino mostrando el poder poniendo palos en la rueda). La política
estatal sobre salud, educación y justicia no ha cambiado, aunque hay una mejora
vinculada a cierto aumento de recursos.
Trabajo rural, doméstico no se observan grandes cambios de
situación, aunque ha disminuido muy poco el trabajo en negro. En la línea Sur se
observa que desde lo político se la atiende para la época de las elecciones.
B. Social y Medios:
La influencia de los MMCCSS sigue
empeorando, con una presión y propaganda cada vez más descarada del "pensamiento
único" liberal pseudo-progresista, transmiten antivalores, fomentan el
consumismo e individualismo. Igualmente surgen nuevas luces como el Canal
Católico, algunos programas
televisivos, Radio María etc.
C. Social y
Familia:
La situación sigue empeorando, después de una seguidilla de ataques:
la ideología divorcista del alfonsinismo; el modelo consumista individualista
del menemismo; y ahora la ideología populista anti-vida y pro-modelos
antisociales (educación estatal que impone ideologías anti-familia a partir de
lo sexual) del kirchnerismo.
Como respuesta a la triste realidad de la mujer embarazada y desprotegida, esta funcionando Grávida con la finalidad de contener y apoyar a la madre embarazada y al niño por nacer.
Se ve mucha violencia familiar, falta de educación
Los chicos están muy solos, con carencias grandes de afecto, y muchas veces terminan pasando muchas horas en la calle, cyber, internet, con malas compañías. Las familias están disgregadas.
En general sigue
la pérdida de valores.
Como avance se observa el plan "comer en familia" que tiende a unir
a la familia, y siendo una mejor oferta que los comedores.
El mayor empleo por un lado ha facilitado las relaciones familiares;
por el otro la excesiva carga horaria perjudica la (re)unión familiar.
Igualmente se observa una tendencia lenta, silenciosa y creciente
respecto a la unidad familiar y a revalorizar a la familia.
D. Social - Comunidades:
La situación de los jóvenes sigue empeorando en cuanto a drogas y
alcohol; se mantiene igual en cuanto a patotas. La mayor disponibilidad de
trabajo puede ser un factor positivo, en cuanto a limitar que siga empeorando a
futuro, pero hay una carga negativa debido a desintegración familiar y
adoctrinamiento (medios, escuelas estatales) que no ayuda a que mejore dicha
situación.
Nuestra Realidad Eclesial:
Se observa un paulatino crecimiento y afianzamiento de la comunidad de la
Inmaculada, que se nota en la mayor participación y compartir de la gente,
actividades solidarias (comedor para hombres de la calle), resurgimiento de
vocaciones consagradas, etc. Hay que atribuirlo en gran medida a la oración y la
adoración eucarística.
Sigue habiendo grandes falencias en la
presencia eclesial en los medios.
En cuanto a clericalismo y "piramidalismo": sinceramente, no se
observa un avance claro. Se observa que en algunas parroquias en general el
cura manda -de acuerdo a su línea pastoral/teológica- y los laicos deben
amoldarse a esa línea o sino que se vayan a otra parroquia. También se observa
que falta compromiso por parte de los laicos para desempeñar actividades
pastorales. Nos parece que el obispo es muy abierto y amplio, pero no se
observa lo mismo en algunos sacerdotes. Esto también se observó en algunos
encuentros diocesanos de pastoral, en que los curas (no todos) en general
tienden a influir en las reflexiones de los grupos.
En cuanto al trabajo eclesial de formación de comunidades, se ven avances y
retrocesos:
Se dio respuesta a la necesidad de formación de agentes con la creación de la escuela de formación de agentes pastorales entre otros.
La presencia estable de un párroco dedicado, ha sido fuente y soporte de muchas
actividades que unen a la gente.
Por otro lado sigue siendo difícil la formación de comunidades (especialmente
pensando en estilo CEBs) en una realidad de ciudad como es el centro. Igualmente
en ese sentido la misión en el Barrio Belgrano ha sido un gran avance.
La adoración eucarística y a los grupos de oración juegan un factor
importantísimo en ese crecimiento como comunidad
Pastoral Social
Se constata un avance en cuanto a la
denuncia profética.
Igualmente aún quedan falencias en cuanto al asesoramiento y seriedad técnica
de los documentos emitidos. Por ejemplo sobre minería - más allá de la posición
pastoral, faltó asesoramiento técnico, lo cual puede deberse a falta de tiempo,
pero igualmente se puede mejorar teniendo en cuenta que en Bariloche hay
expertos de primer nivel en los temas técnicos (geólogos, economistas, etc.),
que a la vez participan de la Iglesia o comparten sus principios.
Jóvenes: Se ve
que hay que tener un lineamiento serio y atender esta demanda a nivel diocesano.
Igualmente en Inmaculada se ve que esta creciendo esta pastoral
.
Diocesanamente: se observa que falta más participación de las parroquias en los eventos diocesanos. Se observa que falta más integración diocesana, conocernos más.
Se observa desde nuestra parroquia la necesidad de hacer una Gran Asamblea Diocesana, reuniendo a todo el pueblo de Dios. Esto podría dar respuesta entre otras cosas a la necesidad de integrarnos y conocernos más. Además surge como necesidad eclesial tener un Plan Diocesano de Pastoral para que nos vaya marcando el rumbo como diócesis, y como parroquia.