|
MENSAJE
FINAL
4º Encuentro Taller Ecuménico Latinoamericano de Teología India
"EN BUSCA DE LA
TIERRA SIN MALES"
1.
Desde donde sale el sol hasta donde se oculta, desde el río Bravo hasta la Tierra del Fuego,
enviados por nuestras comunidades y apoyados por nuestros pastores, nosotras
y nosotros, indígenas descendientes de los habitantes originarios dueños de
estas tierras, entregadas por nuestra Madre-Padre Dios a nuestros pueblos,
entrelazadas nuestras manos y nuestros corazones, nos hemos reunido en torno al
mismo fuego-viento del Espíritu, para juntar nuestra palabra en busca de la Tierra sin Mal.
2.
En este 4º. Encuentro Taller Ecuménico Latinoamericano de Teología India, la Tierra sin Mal es el
sueño que siempre nos ha dado vida, nos ha puesto de pie, nos ha hecho
caminar, nos ha permitido amarrar nuestros pasos, nuestros brazos, nuestra
palabra, nuestra fe y nuestra solidaridad.
3.
En este caminar somos pueblos con raíces milenarias, descendientes de mujeres
y hombres sabios, constructores de paz y de justicia, nosotras y nosotros,
retoños y rostros de Dios, hijas e hijos de los pueblos Ava
Guaraní, Guaraní, Guaraní Kayowá, Nivaclé, Ayoreo, Awá, Chamacoco, Mby'a, Tzotzil, Tzeltal, Rarámuri, Chamula, Mayo, Maya, Mixteco,
Náhuatl, Zapoteco, Qhechua,
Kichua, Pastos, Toba Maskoy,
Moxos, Guarayo, Toba, Pilagá, Wichí, Kolla, Mapuche, Sateré-Mawe, Tariano, Aymara, Cocama, Wanano, Satere Manes, Guana, Tariano, Puhe'pecha, Maskoy, Guancé, Nasa-Paeces, Emberá, Maytapú, K'iche', Kaqchik'el, Q'eqchi, llegamos a estas tierras de los pueblos
guaraníes, convocados a la búsqueda de la Tierra sin Mal, iniciamos nuestro encuentro
pidiendo permiso a quien es Dueña-Dueño de la tierra, para pronunciar nuestra
palabra en su presencia, junto con la Palabra Antigua
que hemos escuchado de nuestras abuelas y abuelos sobre el sentido de la
muerte y el valor de la vida.
4.
Somos hijas e hijos de Tierra, por eso tenemos su color, somos la gente de la
cara pintada, del tambor y del penacho; somos de los pueblos que juntan su
palabra y fortalecen su corazón en torno al fuego, presencia iluminadora y
cálida del Corazón-del-Cielo-Corazón-de-la-Tierra.
5.
En estos días hemos vivenciado profundamente nuestra espiritualidad indígena,
convidados por las celebraciones de los pueblos guaraníes, de nuestras
hermanas y hermanos de la Zona
del Cono Sur, de la
Región Andina, de las Tierras Amazónicas y de Mesoamérica, saludando al Padre Sol, respetando y besando
a la Madre Tierra,
purificando nuestra mente y dignificando nuestro corazón, para pronunciar
dignamente la palabra teológica de nuestros pueblos sobre quien es
Madre-Padre de la vida.
6. La Palabra Antigua,
palabra de nuestros antepasados, que nos acompaña en el presente, el mito, es
una palabra cargada de sueños y esperanzas, que orienta el caminar de
nuestros pueblos a la Tierra
sin Mal, a la Tierra
Florida. De la tierra nos viene el alimento, de ella brotan
las yerbitas que nos curan, de ella brota el agua que nos da la vida, ella es
la Madre de
los árboles y de las piedras y de la humanidad y de todos los seres. Según
nuestras tradiciones, lo que nos da la Tierra está destinado a toda la humanidad, en
una economía de reciprocidad.
7.
La tierra, esta Casa Grande de todos los pueblos de la humanidad, está siendo
amenazada, desacralizada y convertida en mercancía, por el pensamiento
neoliberal con el que se la daña, contaminando las aguas y los vientos,
arrasando bosques, selvas, montañas y a la misma humanidad.
8.
Son varias las amenazas que ponen piedras y abren zanjas bajo el caminar de
nuestros pueblos. Los malos gobiernos y los poderes de este mundo han hundido
a nuestros pueblos en el hambre, la enfermedad, la miseria, han desfigurado
nuestros rostros y pervertido nuestros corazones. Este sistema deshumanizante
toma distintos rostros agradables y apetecibles, para desviarnos de las
huellas que indican el rumbo que nos conduce a la Tierra sin Males. Este
sistema es como una zorra que astutamente oculta
sus intereses para engañarnos.
9. Las
instituciones y organismos del neoliberalismo, que trafican y desvían los
bienes que la Madre
Tierra destinó a la humanidad, como una serpiente maligna,
quieren tragarse el futuro, presente en las niñas y los niños, en las mujeres
y los hombres, en las ancianas y los ancianos, poniéndolos en otro estilo de
vida, apartado de nuestros pueblos, vacío de valores.
10.
Somos conscientes del aporte y beneficio de quienes no son indígenas que
tienen los mismos anhelos de futuro de nuestros pueblos, y aportan lo mejor
de su ser y su sabiduría a fin de cultivar con nosotras y nosotros una Tierra
sin Males. Ellas y ellos ciertamente son nuestros mejores aliados.
11.
Nuestros mitos nos hablan de las luchas entre el bien y el mal que se
producen en nuestras comunidades y dentro de nosotras y nosotros mismos; pero
además la Palabra
Antigua nos enseña a encontrar estrategias que frenen,
encaucen o desvíen todo lo que es maligno para la humanidad.
12.
Este encuentro, que se ha distinguido por la presencia activa de muchas
lenguas, culturas, espiritualidades y sueños, nos ha mostrado que es posible
la unidad de los pueblos; que sí se pueden juntar nuestras creencias en
celebraciones ecuménicas que incluyen las diversidades. En este encuentro
hemos podido articular nuestros cantos y nuestros esfuerzos comunitarios para
seguir tejiendo nuestras historias y continuar caminando juntos por un mañana
de vida más plena.
13.
Los y las indígenas debemos apropiarnos de las herramientas del sistema.
Después de quinientos años de exclusión, para construir nuestro futuro, hemos
ido aprendiendo a discernir lo que produce muerte y lo que da vida a nuestros
pueblos. Reafirmamos la fiesta como el espacio sagrado y el tiempo divino que
nos reconcilia, nos hermana y vivifica nuestro compartir.
14.
Nuestros mitos nos recuerdan que usando y desarrollando nuestro idioma
acrecentamos nuestros saberes, guiados siempre por
los consejos de las ancianas y los ancianos. Con un diálogo fraterno y
respetuoso, y con nuestro ejemplo, debemos recuperar a nuestros líderes que
han sido cautivados por las seducciones del neoliberalismo e invitarles a
escuchar nuevamente la voz de sus pueblos, de sus comunidades, de las
asambleas, de los consejos de las ancianas y los ancianos.
15.
Dios Madre-Padre, Abuelo-Abuela sembró en estas tierras a nuestros pueblos
para hacernos florecer. También nosotros cuando sembramos las flores,
sembramos la sabiduría ancestral de nuestros pueblos, porque es en la Tierra Florida
donde los seres humanos dignificamos nuestras personas, ennoblecemos nuestros
corazones; es en esta Tierra Florida donde toda la creación y todos los seres
se vuelven preciosos, hermosos, relucientes, verdaderos, abundantes y
vivificantes.
16.
Reconocemos y agradecemos a quienes fieles a su fe y a la palabra de sus
Iglesias, acompañan solidariamente nuestro caminar hacia la Tierra Nueva y los
Cielos Nuevos.
17.
Las y los indígenas manifestamos que el Dios de Jesucristo ha estado presente
y ha actuado en nuestras culturas desde siempre. Después nos fue anunciado en
el Evangelio. Con él, y con nuestros mártires que dieron la vida por nuestros
pueblos, vamos por el camino y en la búsqueda de la Tierra sin Males.
Ykua Sati, Asunción,
Paraguay, 10 de mayo del 2002.
|